EL COACHING Y ANDRES ELOY BLANCO

COLOQUIO BAJO LA PALMA

Lo que hay que ser es mejor

Y no decir que se es bueno

Ni que se es malo,

Lo que hay que hacer es amar

Lo libre en el ser humano,

Lo que hay que hacer es saber,

Alumbrarse ojos y manos

Y corazón y cabeza

Y después, ir alumbrando.

Lo que hay que hacer es dar más

Sin decir lo que se ha dado,

Lo que hay que dar es un modo

De no tener demasiado

Y un modo de que otros tengan

Su modo de tener algo,

Trabajo es lo que hay que dar

Y su valor al trabajo

Y al que trabaja en la fábrica

Y al que trabaja en el campo,

Y al que trabaja en la mina

Y al que trabaja en el barco,

Lo que hay que dar es todo,

Luz y sangre, voz y manos,

Y la paz y la alegría

Que han de tener aquí abajo,

Que para las de allá arriba,

No hay que apurarse tanto,

Si ha de ser disposición

De Dios para el hombre honrado

Darle tierra al darlo a luz,

Darle luz al enterrarlo.

Por eso quiero, hijo mío,

Que te des a tus hermanos,

Que para su bien pelees

Y nunca te estés aislado;

Bruto y amado del mundo

Te prefiero a solo y sabio.

A Dios, que me dé tormentos,

A Dios que me dé quebrantos,

Pero que no me dé un hijo  de

Corazón solitario.

Una de la metáfora más comúnmente usada para definir al COACHING  es aquella, donde se narra una historia de una persona que aun estando debajo de un farol buscando sus perdidas llaves de su hogar necesita de otra persona que le alumbre aquellas zonas donde el farol no alcanza para así poder “encontrar” lo que busca. También durante el proceso de mi certificación en algún momento escuché usar el símil mediante el cual se comparaba al Coaching con un acomodador de personas en una sala de cine. Generalmente, estos jóvenes, están provistos de una lámpara de mano y acompañan a los espectadores por los pasillos en la oscuridad de la sala de proyección hasta el asiento que señala su respectivo tickets. En esencia, las dos narraciones resaltan la importancia de auto alumbrar las zonas oscuras de nuestra mente para poder encontrar las respuestas a nuestros conflictos de vida.

Durante  el proceso de formación y aprendizaje, del maravilloso arte del Coaching nos encontramos con antecedentes históricos tan diversos e interesantes como la mayéutica de Sócrates, con su frase “El verdadero conocimiento tiene que salir del interior de cada uno” o Platón con sus diálogos estructurados en los cuales formulaba preguntas a sus discípulos y de muchos filósofos e investigadores que hicieron valiosos aportes.

Si bien es cierto, que para el año 1957 cuando el gran poeta ANDRES ELOY BLANCO publico el coloquio “Bajo  la palma” la disciplina del Coaching no era conocido en la faz de la tierra y menos aun  sus propulsores modernos estaban en capacidad de hacer una rima. Allí había indicios de coaching.

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